La fauna acuática y la vegetación resultan seriamente afectadas.
“A la comunidad indígena de Tascabaña, parece que le han caído las siete
plagas de Egipto”, indica Miguel Ávila, residente de esta población indígena
Kariña, ubicada en el municipio Freites del estado Anzoátegui.
La expresión corresponde a la afectación del medio ambiente en la comunidad, producto del desarrollo de la actividad petrolera, que ha devastado el río que le dio origen y vida a esta comunidad, sin que la industria petrolera resarza los pasivos ambientales que se vienen generando desde hace bastante tiempo.
Ávila comenta que desde hace cuatro anos, se ha generado un “fenómeno” en las cabeceras del río con botes de gas en el cauce producto de la actividad petrolera en la zona, lo que ha inutilizado las aguas para el consumo humano y animal y para el desarrollo agrícola, sin que hasta ahora los habitantes de Tascabaña tengan información real de la magnitud de esta situación, menos una explicación de parte de Pdvsa Gas y Producción, sobre el desastre latente y que ha sumido en las penurias de la sed a la población de esta comunidad indígena que alcanza los 800 habitantes.
Pero como si esto fuera poco, el pasado miércoles se produjo, por rotura de una tubería un derrame de petróleo de grandes dimensiones, precisamente encima de las aguas del río en el paso del puente entre Tascabaña y Tascabaña II, accidente que ha vertido alrededor de mil barriles de crudo al lecho del río afectando aguas, fauna acuática y vegetación en pleno morichal. “
“Esto comenzó el miércoles por la noche. La emergencia no se atendió a tiempo. Fue este viernes cuando comenzaron a utilizar camiones vacuum para tratar de recoger esa gran cantidad de petróleo regado, que se ha desplazado a lo largo del río Tascabaña llegando hasta el río Guanipa, que es uno de los más importantes del estado Anzoátegui, expandiendo los alcances de la contaminación, causando un nuevo desastre ecológico producto de las operaciones petroleras y falta de adecuada supervisión de sus instalaciones en el oriente del país, sumándose este derrame al lamentablemente recién ocurrido en el río Guarapiche, estado Monagas.
Ávila manifestó que todavía las autoridades de la comunidad no han podido hablar con ningún representante de Pdvsa, “pues al sitio de los hechos sólo han acudido quienes dicen que no están autorizados para hablar, que sólo cumplen funciones de supervisión”.
“Nosotros, como comunidad afectada, que en gran parte nuestro modo de vida depende de este río ahora moribundo, estamos dispuestos a tomar medidas drásticas, como la toma de la carretera nacional El Tigre-Cantaura, si no se aceleran los trabajos de saneamiento del río y se nos da una explicación convincente con relación a toda esta calamidad que ha venido sembrando la actividad de la industria petrolera en Tascabaña”, agrega Ávila.
Un funcionario de Pdvsa que se encontraba en el lugar del derrame, manifestó que esta contingencia “es producto de un sabotaje, es un hecho criminal que habrá que investigar y no se descarta que la tubería haya sido segueteada para producir el derrame con fines inconfesables. Será la investigación la que determine las responsabilidades”, dijo el representante de la empresa Pdvsa, quien pidió omitir su nombre, ya que no está autorizado para dar declaraciones públicas.
La expresión corresponde a la afectación del medio ambiente en la comunidad, producto del desarrollo de la actividad petrolera, que ha devastado el río que le dio origen y vida a esta comunidad, sin que la industria petrolera resarza los pasivos ambientales que se vienen generando desde hace bastante tiempo.
Ávila comenta que desde hace cuatro anos, se ha generado un “fenómeno” en las cabeceras del río con botes de gas en el cauce producto de la actividad petrolera en la zona, lo que ha inutilizado las aguas para el consumo humano y animal y para el desarrollo agrícola, sin que hasta ahora los habitantes de Tascabaña tengan información real de la magnitud de esta situación, menos una explicación de parte de Pdvsa Gas y Producción, sobre el desastre latente y que ha sumido en las penurias de la sed a la población de esta comunidad indígena que alcanza los 800 habitantes.
Pero como si esto fuera poco, el pasado miércoles se produjo, por rotura de una tubería un derrame de petróleo de grandes dimensiones, precisamente encima de las aguas del río en el paso del puente entre Tascabaña y Tascabaña II, accidente que ha vertido alrededor de mil barriles de crudo al lecho del río afectando aguas, fauna acuática y vegetación en pleno morichal. “
“Esto comenzó el miércoles por la noche. La emergencia no se atendió a tiempo. Fue este viernes cuando comenzaron a utilizar camiones vacuum para tratar de recoger esa gran cantidad de petróleo regado, que se ha desplazado a lo largo del río Tascabaña llegando hasta el río Guanipa, que es uno de los más importantes del estado Anzoátegui, expandiendo los alcances de la contaminación, causando un nuevo desastre ecológico producto de las operaciones petroleras y falta de adecuada supervisión de sus instalaciones en el oriente del país, sumándose este derrame al lamentablemente recién ocurrido en el río Guarapiche, estado Monagas.
Ávila manifestó que todavía las autoridades de la comunidad no han podido hablar con ningún representante de Pdvsa, “pues al sitio de los hechos sólo han acudido quienes dicen que no están autorizados para hablar, que sólo cumplen funciones de supervisión”.
“Nosotros, como comunidad afectada, que en gran parte nuestro modo de vida depende de este río ahora moribundo, estamos dispuestos a tomar medidas drásticas, como la toma de la carretera nacional El Tigre-Cantaura, si no se aceleran los trabajos de saneamiento del río y se nos da una explicación convincente con relación a toda esta calamidad que ha venido sembrando la actividad de la industria petrolera en Tascabaña”, agrega Ávila.
Un funcionario de Pdvsa que se encontraba en el lugar del derrame, manifestó que esta contingencia “es producto de un sabotaje, es un hecho criminal que habrá que investigar y no se descarta que la tubería haya sido segueteada para producir el derrame con fines inconfesables. Será la investigación la que determine las responsabilidades”, dijo el representante de la empresa Pdvsa, quien pidió omitir su nombre, ya que no está autorizado para dar declaraciones públicas.
Derrame
de crudo en Freites contaminó agua para siembras y ganado
Esta situación tiene alarmados a los vecinos
de Tascabaña I y II, quienes temen por el futuro de sus cosechas y del
ganado que se alimenta del riachuelo que alcanza una extensión de
siete kilómetros. Desde el jueves, con camiones vacuum tratan de sanear
el lugar.
Al parecer, el escape del hidrocarburo se inició
hace dos semanas, pero fue el miércoles 22 de febrero, cuando el edil Benito
Machuca, presidente de la Cámara Municipal de Freites, tuvo conocimiento del
caso. “Cuando lo supe, me comuniqué con varios habitantes para que
tomaran las previsiones y avisaran a Pdvsa, a fin de evitar que el
petróleo llegara al río Guanipa y perjudicara los cultivos”.
El concejal aseguró que no es la primera vez
que ocurren derrames en las comunidades indígenas de Freites. En Kashama,
Bajo Hondo, las cabeceras del río Guanipa y por el Macarapana (hace siete
años) también se han registrado, y según afirmó, las consecuencias
permanecen.
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